Érase una vez una niña, ella no tenía nada de especial en comparación con las demás. Tenía ojos, una nariz y una boca como todos. También tenía cabello y cuerpo, manos, pies, dedos... Todo era como lo de las demás. Aunque ella tenía todo lo mismo que una niña normal, le pasaba algo extraño cada que lloraba. Cuando lloraba, su estómago le hacía muchísimo mal. Empezaban los retorcijones en la panza y comenzaba ella a segregar mucha pero mucha saliva. No sangraba, solo salivaba (si es que así se puede decir). De las orejas, le empezaban a salir pequeños chorros de cerilla. Comenzaba a sudar de una manera muy pero muy excesiva y rápida. Y bueno, de igual manera, le empezaba a dar una especie de diarrea, que le hacia sacar cantidad excesiva de liquidos. Ésa niña, estaba siempre en su mansión, acompañada de alguien que la pusiera feliz, su madre, su padre, su hermana, o su hermano adoptado menor. También le hacían compañía sus moyordomos, doctores y sirvientas, pero ella prefería estar con su familia.
Un día, llegó al pueblo un científico que les dijo a todos los habitantes que la Luna era el astro encargado de elevar las mareas en la Tierra debido a su magnetismo con ésta. También que la Luna era quien creaba las mareas y hacia infinidad de cosas con el agua.Eran esos precisos días, cuando el Doctor de Annelise (ese era el nombre de la niña) le explicaba que su enfermedad era algo totalmente raro. Él jamás había visto un caso como ése. Que al momento de ella perder un poco de líquido de sus ojos precisamente, era cuando manifestaba sintomas de querer desechar los liquidos de su cuerpo. Éste deshecho de su cuerpo no ocurria con otras partes de su cuerpo, como cuando sudaba u orinaba. Solo cuando lloraba. La niña no podía entender su enfermedad; lo único que ella sabía, era que perdía liquidos, y que debía tomar el suero que se encontraba en la botella que siempre debía cargar.
Gracias a la capacidad comunicativa de una de las sirvientas, Annelise se enteró de lo que decía el Científico sobre la Luna y el agua, así que le pidió a sus padres que le dijeran que lo hiciera venir a su mansión, o que ella iría a con él, pero que tenía deseos de conocerlo.
Sus padres, prefirieron hacer traer a dicho señor a la mansión, pues era un dia caluroso y tenían miedo de que el sol lastimase los ojos de Annelise y la hiciese llorar, provocándole pérdida de líquidos.
A la mañana siguiente, el científico llegó y le contó todo cuanto Annelise quiso, y claro, todo cuanto el científico sabía sobre la luna.
Se llevaron toda la tarde hablando sobre la Luna, sus cráteres, su magnetismo con la Tierra, sus fases, leyendas y creencias y muchas otras cosas más.
Llegó la puesta de Sol, y cuando se estaba empezando a despedir el científico; Annelise le hizo una última pregunta:
- ¿Cree usted que la Luna sea capaz de controlar los líquidos humanos como ocurre con los líquidos de la Tierra?
-Puede ser- Le dijo el médico. -Mucha gente de culturas antiguas, creia que la Luna tenía esa capacidad. Creía que en la época de Luna llena, la Luna estaba más cerca de ellos, y era cuando reunía la energía de la luz del Sol y la combinaba con la de ella para brindarla a los humanos y hacerlos mas poderosos. - y añadió - La luna llena en especial, es capaz de elevar la fuerza humana de la sangre y los demas liquidos para hacerlo sobrenatural. Y ésa fuerza, es la que perdieron los lobos un día, y ahora le piden a la Luna-
Annelise no supo que decir, solo se le pintó una gran sonrisa en la cara, llena de esperanza hacia su enfermedad...
Final de la historia: Será Publicado el 13 de Octubre! del 2O1O ;D

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