sábado, 14 de julio de 2012

La Niña [Séptima Parte]

De todos en la familia, Annelise era quien se sentía como la chica mala del cuento de hadas, ella era quien se sentía responsable por la pérdida de su madre, estaba simplemente devastada. Así que mientras lloraba en su cuarto y se maldecía a sí misma, entro Zocurie y le preguntó:
-Hermana, ¿estás bien?-
-¡Largo de aquí Zocurie! No deseo verte en este momento. Déjame sola por favor-
-Tengo un mensaje de madre para tí. Ella me dijo que no estuvieses triste, que lo que pasó es lo único que tenía que pasar. No debes estar angustiada. Ella sólo tiene un pendiente más y me dijo que podría regresar con nosotros si ese pendiente se cumplía-
-¿Y cual es ese pendiente Zocurie?- Preguntó Annelise mientras levantó el rostro lleno de lágrimas y con los ojos bastante rojos
-No me lo dijo, pero dijo que te involucraba mucho, que las cosas van a ser como antes-
-Nadie vuelve de la muerte hermano, eso grábatelo muy bien- Replicó Annelise
-Pero sí podemos despertar de nuestros sueños- Respondió Zocurie al tiempo que sonreía de una forma muy fría y tocaba el hombro de Annelise.
Entonces Zocurie salió de la habitación. Annelise no supo qué responderle, en su cabeza giraron aún más pensamientos que le dejaron confundida. ¿Por qué nadie le decía las cosas tal cual sucedían? ¿Por qué ese afán de decir las cosas a medias para dejarlo a la mera interpretación? No supo qué hacer y el cansancio de sus ojos al no cesar de llorar, le obligó a querer dormir un poco.
Clemente, el esposo, no paraba de pensar en Zocurie y el destino que le deparaba. Entraron Plácido y Clara y empezaron a hablar.
-Buenas Tardes Clemente, ¿tienes deseos de hablar?- Preguntó Clara
-Sí claro, pasen por favor-
-Hemos estado pensando en nuestro hijo, hijo de ambos matrimonios, biológicamente nuestro,pero habiendo sido criado por ustedes durante algunos años. Hemos pensado en que este es tal vez el momento en el que deba regresar con nosotros y saber la verdad de su origen. Creemos que debe estar con su familia, que somos nosotros y sería lo más adecuado que encuentre en Clara el amor de madre que no podrá recibir más de su familia-
Mientras Plácido pronunciaba esas palabras, bastante frías ante el corazón de Clemente, pero lo suficientemente directas para entender el mensaje, Clemente se sintió aún más vacío. Pese a ser Zocurie hijo de otra pareja, el amor de padre que le tenía, le había hecho encariñarse mucho con el niño y lo apreciaba de una manera especial y diferente a como lo hacía con sus hijas, pues por ser mujeres, el trato era más distante y con Zocurie tenía una relación más cercana. Finalmente, con un poco de disgusto y sin querer del todo, accedió a la propuesta de Plácido y Clara, decidieron entonces contarle al niño la verdad de su origen y que él tomase la decisión que le satisfaciese.
Hicieron llamar a los tres hijos, pero sólo Zocurie y Sabina acudieron al llamado. Annelise dormía. Entonces les contaron la historia, que aunque Sabina ya la conocía, fingió un poco de sorpresa como si fuese nueva para ella. Entonces, llegó el momento crucial...
-Zocurie, hijo... ¿Qué es lo que deseas hacer? ¿Quieres ir con ellos,tu verdadera familia, o quedarte con nosotros? Quienes te hemos dado todo el amor que mereces-
Y entonces Zocurié decidió...

sábado, 16 de junio de 2012

La Niña [Sexta Parte]

Verán... todos ustedes, los hijos de Clemente y Cándida fueron algún día bendecidos hace mucho tiempo, incluso desde antes de nacer, antes de nacer. Mi abuela, la madre de mi madre; fue quien contrajo matrimonio de un joven hechicero. Ese joven era muy muy talentoso, y practicaba la más blanca de las magias. Le gustaba sanar, oraba por los demás y hacía siempre las cosas con su mejor esfuerzo. Por esa razón, a su tatarabuela no le importó casarse con un brujo, y él siempre la trató muy bien.
Un buen día, ellos tuvieron una hija. Se llamaba Jana. Ella fue mi madre; y con su nacimiento inició todo.
Su tatarabuelo pequeños, fue quien bendijo a esa niña, a la cual quiso con todo su corazón y por la cual se esforzaba hasta tres veces más. El amor en esa familia era de lo más grande. Todo parecía ser hermoso; vivían en una casa a las afueras del pueblo, un tanto cerca del bosque, pero eso les servía porque de vez en cuando mi abuelo llevaba a mi madre a recoger frutos, hierbas, agua y semillas.
Mi abuelo amaba a mi abuela, y a mi madre aún más; pero un buen día, en época de verano hizo mucho calor. Nunca había ocurrido un verano en el que el calor hacía emerger a las hormigas del suelo con flamas. Los animales del subsuelo salían quemados y las plantas secaban. Los incendios se hacían frecuentes y eso hizo que el rio empezara a secarse, el alimento se acababa y todo el pueblo estaba a punto de morir.
En un día donde se daban las esperanzas perdidas, el padre de Jana decidió realizar un conjuro para poder tener de nuevo el ambiente de antes, y es que un volcan estaba a punto de surgir, por ello es que el cambio de clima se dió así.
Convocó a los poderes de la naturaleza y al día siguiente el clima se hizo totalmente opuesto. Ef frío calaba demasiado y muchas personas empezaron a tener hipotermia en el pueblo. Asi que el mismo hechicero fue quien se sacrificó para poder recuperar el clima que existía antes de haber el insoportable calor.
El no perdió la vida, pero se deshidrató mucho, pues para poder lograr que todo volviese a ser templado como ya lo había sido, derramó lágrimas, transpiró sudor e incluso llego a correr por su piel sangre, producto de las heridas causadas por el desgarre al coger ciertos instrumentos.
Dos meses después, el volcán que al parecer iba a emerger, cesó su actividad y solamente alcanzó a ser un pequeño monte. La gente volvió a vivir en paz y la naturaleza recobró su forma. Sin embargo, él advirtió que ello no iba a durar mucho tiempo, que cuando el volcán quisiera renacer de nuevo, una niña, descendiente de él habría que dar la señal; esta niña derramaría los líquidos necesarios para que la tierra estuviese satisfecha y no dejase emerger al volcán, pero que de la misma forma, esa niña sería quien le daría un sacrificio a la Luna, el astro que controla el agua de la Tierra para mantener al pueblo en paz.
Esa niña es evidentemente Annelise, y la persona que ha sacrificado es evidentemente Cándida, su madre.
Al escuchar esto, Annelise no pudo sentirse más culpable, culpó al científico que le dijo que la Luna era quien controlaba las aguas de la Tierra, se culpó a sí misma por desear acabar con su enfermedad e inconscientemente sacrificar con ello a su madre... se sintió completamente devastada, no tenía palabras para expresar su odio hacia sí misma y comenzó a llorar de impotencia.
Sabina entonces le abrazó y le dijo que la historia no estaba aún completa, faltaba la última pieza del rompecabezas... Zocurie.
Así pues, la abuela empezó.
La historia de Zocurie es triste, la de su madre, Clara, lo es más.
Clara trabajaba como panadera en el pueblo, ella era amiga de su madre, quien diariamente iba a comprarle pan para ayudarle al padre de Clara, un hombre muy generoso, que era grande de edad. Clara conoció a Francés, un hombre que aparentemente era muy bueno, pero que en el interior era una calumnia de persona. Al inicio, Francés trataba de igual forma de ayudar a Clara y a su padre; sin embargo, lo hacía con el único fin de enamorar a Clara dándole su caridad. Clara notó esto desde el principio y nunca le hizo caso en el sentido de desear tener una relación amorosa con él. Un día, Cándida, su madre, le presentó a un amigo de ella: Plácido, quien era dueño de un establo muy famoso en donde se rentaban y compraban los más hermosos caballos de todo el condado. Sin embargo, la salud del padre de Clara empezó a empeorar día con día y una de las últimas voluntades de él era que Clara contrajese matrimonio con Francés, pues ese hombre les había ayudado mucho los últimos años y se le tenía que agradecer de cierta forma.
Clara entonces tuvo que resignarse y cumplir con las últimas voluntades de su padre, contrajo entonces matrimonio con Francés y abandonó a Plácido, quien se convirtió en su mejor amigo.
Tuvieron dos hijos, Lita y Caín, quienes vieron cómo es que su padre agredía a su madre por ser una persona muy posesiva; él se enojaba cuando Clara sonreía a algún otro hombre, aún si fuese una vista, le enojaba ver a Clara arreglada para ver a alguien más y no la dejaba salir sola. Cierto es que le dio una vida de reina, pero también la tenía encerrada en una jaula de seda y oro, cuidando a sus hijos y además agrediendola hasta llegar incluso a dejar en cama.
Un día, mientras Francés no estaba, Clara fue a dar un paseo por el pueblo para comprar algo de ropa y fue ahí en donde se encontró con Plácido quien al verla golpeada, le preguntó si las cosas iban bien. Clara respondió que sí, que todo era perfecto en su vida y no necesitaba más. Plácido no le creyó del todo, pero le dejó ir  y decidió comenzar a espiarla. En las noches, Plácido mandaba gente a vigilar de cerca si habían agresiones, de día preguntaban a los niños cuando Francés salía a ver a los trabajadores del campo y se enteró por medio de sus hijos todo lo que Francés le hacía a Clara.
Impotente, Plácido esperó a la noche; decidió alterar una botella del más fino vino y enviarla con un hombre que se la dio de parte de "el caballo blanco". Sin importar de quien procedía dicho vino, Francés decidió beberlo y a la hora quedó profundamente dormido. Plácido entró sin problema a la casa de Clara y estando ahí, en la misma alcoba que ella, bajo la luz de la Luna que apenas menguaba, hizo el amor con ella... tan apasionadamente como nunca antes lo había hecho por una mujer, todo fue romántico y perfecto; consumaron el más hermoso puro acto de amor con un "Te amo, y lo haré aunque me cueste la vida".
Acto seguido, despertó Francés un poco descontrolado, pero más consciente y al ver la escena, se llenó de coraje, empezó a insultar a Clara diciendole que era una ramera y de inmediato se fue contra ella.
Plácido le detuvo y comenzaron a pelear con puño limpio y sangre justa, hasta que Clara le enterró un cuchillo en el corazón a Francés, diciéndole: "Ahora sentirás el mismo dolor que yo cuando me dejé llevar por mi padre y sus voluntades y abandoné a quien es el amor de mi vida. Ahora sentirás el dolor en el pecho que he vivido al tener que soportar tus gritos, insultos y amenazas, ahora..." y antes de que finalizase la oración, Clara pudo ver cómo el alma de Francés emergía de sus ojos, dejando su cuerpo sin vida.
Esa noche fue muy dolorosa para ella, pues asesinar a alguien no era tarea fácil; había un castigo que pocos conocen... el remordimiento.
Meses después, el mismo remordimiento de aquella noche seguía en ella, pero esta vez se hacía más y más físico, y ella lo podía sentir en su vientre. Estaba embarazada, era el hijo de Plácido.
Cándida, su madre, quien seguía frecuentando a Clara, supo de su embarazo y decidió ayudarle a acabar con el remordimiento que sentía en su interior. Habló con su esposo, Clemente para ver la posibilidad de adoptar a esa criatura que estaba esperando. Clemente accedió y finalmente lo dialogaron con Plácido, quien aunque no deseaba que eso sucediese, porque era el primer hijo que él llegase a tener, accedió por el amor que sentía por Clara y decidió que se haría lo que a Clara hiciese más feliz.
Tiempo después nació un niño, quien fue llamado Zocurie. Annelise y Sabina, quienes eran ya unas niñas, entendieron que Zocurie no era su hermano legítimo, pero que debiesen amarlo como si lo fuese, e incluso más y con dolor, pero también con alivio, Clara le dejó al niño.
Conforme pasó el tiempo, Clara dejó de ver a Zocurie como un símbolo de resentimiento y dolor liberados por aquel asesinato, y empezó, como Plácido, a verlo como el símbolo del amor entre ella y Plácido.
Sin embargo, las cosas ya no eran tan sencillas, ahora el niño era más grande y para él, la única madre que tenía era Cándida, de menos hasta aquel momento.
Es por ello que Clara y Plácido venían muy frecuentemente e invitaban a salir mucho a la familia; lo hacían sólo para ver cómo es que iba creciendo el producto del amor entre ellos y la libertad de ella.
Ahora que Cándida, quien fuese su madre adoptiva ha muerto, ha encontrado en Clara a su verdadera madre, la sangre le ha llamado y es justo que regrese con ella, pues él no comprende del todo lo que es la vida.
Las niñas se miraron mutuamente y Annelise agachó la cabeza intentando aceptar las palabras que su abuela había pronunciado. Ellas dos habían sido desde el principio y estarían juntas hasta el final.
-Abran las cajas que Zocurie les dio niñas, ¿no lo desean?- Dijo la abuela.
-Sí, tienes razón abuela, veamos qué es lo que nuestra madre nos dejó- contestó Sabina
Habiendo hecho esto, abrieron las cajas. La rosa, que era la que tenía Annelise, tenía una hermosa piedra roja con un frasco vacío y algunas hojas viejas de papel. La de Sabina contenía una coronilla con un cetro pequeño y tres flores secas. Ninguna entendió el significado del regalo, pero la abuela, como prediciendo el futuro, solamente dijo:
-Son simbolismos hijas, son simbolismos...-
-Es lo que siempre dices abuela y no quieres explicarnos- Replicó Sabina
-Es porque mi deber no es decirles las cosas tal cual son; son ustedes quienes deben interpretar todo lo que sucede en esta realidad-
-...Por cierto abuela, tengo una duda, ¿Por qué es que mi madre aún sigue enviándole señales a Zocurie?-
-Tal vez es porque su madre no debía de ser la persona que debiese morir, tal vez tiene aún un pendiente más, o tal vez ninguna querida hija...-
Annelise salió de la habitación, ella entendió con ese comentario de su abuela, que quien debió morir era ella y no su madre... así que empezó a idear un plan para acabar con su vida...

sábado, 23 de abril de 2011

La Niña [Quinta Parte]


Al oir que su propia abuela les decía que Clara era la verdadera madre de Zocurie, las niñas se quedaron tan pero tan preplejas que no se les ocurrió nada más que decir. La abuela las abrazó muy fuerte y les dijo que fueran fuertes, que todo iba a salir bien. Casilda, se sintió mal por haberles dicho tan de repente el secreto de que Clara era la verdadera madre de su hermano, aquel con el que habian jugado durante mucho tiempo; aquel que con ellas creció desde que tenía seis meses. 
Pasaron alrededor de dos minutos de estar en silencio, cuando ya volviendo a estar en sí, Sabina le dijo a su abuela:
- Abuela, quiero que nos cuentes completa la historia de Zocurie. Queremos que nos digas en sí qué ha pasado, por favor-
Su abuela, estaba entre decirles o no decirles; pero decidió mejor contarles y acabar con la intriga.
-Verán... cuando Clara estaba embarazada- Y en ese momento llegó Clemente, su padre, quien les dijo que ya los carruajes estaban listos para ir a la misa y después al entierro.
-Me alegra que estéis listas como os lo he pedido. Id hacia nuestro carruaje y abordarlo. Suegra, usted acompañenos en ese por favor-
Annelise, entonces le dijo: -¡Espera Padre! Nuestra abuela esta contandonos cuando...-
-De acuerdo. Ahora vamos- Interrumpió la abuela. Ella no quería que su padre descubriera que le estaba contando esa historia, así que se fue con ellas.
Como era la costumbre, el cuerpo de la madre, viajaba en el carruaje de hasta adelante, en el carruaje negro, y hasta con caballos negros. En el carruaje de la familia de Annelise, cabían todos perfectamente, pues como era de esperar, Zocurie viajaba con los Licurazao, y ahi iban un poco mas apretados.
Las demás familias, también eran de alta clase, estaban entre ellos los Meplufor, una familia muy severa que castigaba mucho el pecado, pero que perdían el tiempo criticando las creencias de las demás familias; ellos pensaban que su religión era la única y en la que debían de creer... el cristianismo. Estaban también los Tonseminof; una familia que al contrario de los Meplufor, soportaban las demás creencias, y eran católicos; su hija mayor era minusvalida; ellos se conformaban por el padre, la madre y cinco hijos, quienes de ellos tres eran hombres y dos mujeres, la mayor y la menor. Esa familia se caracterizaba porque todos siempre habían estudiado algo de medicina o herbolaria; y de ambas ramas de la familia. Ellos pensaban en que la salud era muy importante y que no se podrian casar con alguien mas que no fuese médico. El padre y la hija mayor de esa familia, fueron de las primeras personas en las que Cándida y Clemente confiaron para que le curaran a Annelise de su enfermedad, aunque no lo lograron con infusiones de yerbabuena con menta y eucalipto. Otra familia por ejemplo, eran los Esfrúcuso, quienes se habian hecho de gran poder entre las demás familias por pedir grandes dotes de dinero y bienes casando a sus hijas; sus siete hijas, con hombres ricos que además de darles dotes, también pensionaban a su familia.
En fin, iban esas y otras familias hacia el entierro. Cuando llegaron al cementerio, Annelise y Sabina estaban tomadas de la mano, cuando sentían miedo se presionaban más fuerte. Del carruaje de los Licurazao, bajaron Zocurie y dicha familia; Zocurie, al igual que Annelise y Sabina tomaba y apretaba la mano de alguien, pero ésta era la de Clara. Así, Plácido se quedó mirando mucho al niño, pues él sabía que ello le intimidaría, pero el niño al voltearlo a ver le exresó una mirada de tristeza y compasión, a lo que el jefe de los Licurazao decidió no intimidarle; comprendió entonces que el niño tenía un gran dolor por la pérdida de su madre, y necesitaba consuelo materno, mismo que Clara estaba dispuesta a darle; sin embargo, había algo en Plácido que hacía que el prefiriera que Clara y Zocurie estuviesen lejos... tal vez eran celos, tal vez sentía que Clara ya le había dicho quien era su verdadera madre, tal vez él solo quería que el chico se fuese con su familia a conciliarse entre todos y sentía que a ellos como familia ajena no les correspondía el tener que estar con Zocurie, o tal vez ninguna...
Al estar todas las familias reunidas, dieron paso a la ceremonia de entierro. El día se empezó a tornar muy soleado, y las mujeres sacaron sus sombrillas oscuras para evitar acalorarse por la luz del Sol.
El sacerdote empezó agradeciendo a todos los ahí presentes por la participación en esa ceremonia y despues prosiguió a leer las palabras que en uno de sus pequeños libros se encontraban.
Todos rezaban, oraban para que su alma fuese a donde van las almas de las personas que han sido buenas en su vida, y que encontrase la luz en el camino para poder volver a vivir en otro cuerpo si es que se le permitía.
Sabina y Annelise recargaron sus cabezas en sus hombros y lloraban tenuemente. Su abuela, les observaba desde frente, ella había decidido ocultarse entre la demás gente para que sus nietas se concentrasen más en rezar y menos en lo que ella les iba a contar.
Terminada la ceremonia, y tras haber enterrado el cuerpo de la madre, todos tristemente empezaron a retirarse; pero cuando los Licurazao se despedían, notaron que alguien faltaba... Zocurie.
Le avisaron entonces a Clemente, quien de inmediato empezó a buscar por todo el cementerio a su hijo.
Zocurie no saba señales de vida; sus hermanas le gritaban, y el seguia sin responder. Mientras buscaba en uno de los arboles que decoraban el cementerio; un gato blanco con una mancha café oscura en el ojo cayó sobre la espalda de Annelise, que se encontraba agachada y se fue corriendo hacia un árbol más ancho que se encontraba en el fondo. Annelise, fue corriendo a seguir al gato y encontró en una especie de agujero que tenia el tronco a su hermano dormido. De inmediato corrió a por Sabina y su padre, quienes lo despertaron y lo llevaron de vuelta al carruaje.
Estando dentro del mismo, Zocurie les dijo:
-He soñado con mi madre, ella me ha revelado un secreto que dice que guardó por mucho tiempo-
Annelise y Sabina se voltearon a ver mutuamente, insinuando con sus miradas que el secreto era la historia de la Abuela; sin embargo, Clemente al preguntarle sobre ese secreto a Zocurie, éste le dijo: -cuando lleguemos a casa lo verán- y de ahi no dijo una palabra más.
Durante el camino, la Abuela no hizo mas que ver al niño con un temor, temor de que realmente tuviese conexiones espirituales con su difunta madre y decidió esperar a ver lo que sucedía.
Del silencio de todos, empezó a oirse un ligero gemido femenino, era Annelise que había recordado el sueño que había tenido el dia en que su madre murió; aquel sueño que la inquietó un tanto. Su abuela la abrazó y trató de consolarla diciendo que su sueño solo era un aviso del destino, ese destino que muchas veces noes es dificil cambiar.
Una vez mas tranquila, la abuela le dijo: -Verás Annie, hay algo que realmente me preocupa de tu sueño.
-¿Qué te preocupa Abuela?- Preguntó Annelise
-Lo que me preocupa es la lluvia con sol; pues la lluvia representaba la tristeza; pero la luz del Sol, quiere decir que ella no se ha ido del otod, que estará de cierta forma con ustedes; y eso es lo que me preocupa-
-¿Porque te preocupa abuela?- Preguntó Sabina.
-Una persona no descanza en paz cuando está atada a su familia. Lo que queremos es que su madre descance en Paz-
Después de haber dicho eso se encontraban ya en la casa. Zocurie entonces se adelantó a entrar en la casa. Los sirvientes le abrieron y el se dirigió a la habitación de su madre. Los demás le siguieron para ver qué hacía. Zocurie quitó uno de los mosaicos cercanos al tocador. El mosaico que quitó realmente habia sido despegado con anterioridad por alguien más. De ahi saco una caja grande que no se veia muy polvosa.
Puso la caja en la cama de su madre y volvió a colocar el mosaico donde correspondía. Al abrir la caja, encontró tres cajas de diferentes colores. La Morada le pertenecía a Sabina. La rosa a Annelise y la azul a Zocurie, el cual habló.
-Este es un presente que nuestra madre Cándida, que Dios tenga  en su divina gracia les dejó hermanas-
-¿Cómo supiste de esto?- Interrogó Sabina
-Mi mamá me lo dijo
-Gracias Hermano- Dijo Annelise, quien tomó a Sabina del brazo y la jaló para salir. Se dirigieron a su alcoba.
Al abrir la puerta, sentada en su cama estaba su Abuela, quien con un gran temor les dijo:
-Ahora si niñas, les contaré la historia de Zocurie...-

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Niña [Cuarta Parte]

Clara y los niños bajaron a tomar un alimento para no quedar muy exhaustos luego de hacer los rituales que corresponden a la muerte de alguien, como lo es la velacion, los rosarios y demás. Así pues, los niños solamente veían a Clara, y no decían ninguna palabra; al tiempo que comían le veían. Esto por supuesto, no le importó mucho a Clara, quien al voltear a ver a alguien y ver que su mirada se dirigia a con ella, solo volteaba a sonreir, miraba el plato y preguntaba si alguien deseaba más.
De la mesa se retiraron todos y fueron a dejar los trastes al fregadero. Sabina le dijo en voz baja a Annelise que debían de agradecer por los alimentos, como su madre les habia enseñado. Zocurie escuchó esto y fue el primero en agradecer. Sabina y Annelise lo hicieron al mismo tiempo pero despues. Clara se inclino hacia Zocurie y le dio un beso en la frente. - Gracias- Le dijo y dejo los trastes en su lugar.
Clemente llamó a los niños. Era la hora de que fueran de nuevo a la casa por sus cosas, para prepararse para el entierro, la velacion y  todo eso.
Fueron de nuevo al carruaje los Licurazao y se dirigieron entonces a la casa. Ahi, su padre les dijo que les quería ver lo mas elegante que pudiesen con el color negro, que usaran sus atuendos negros mas sutiles y elegantes a la vez para poder realizar tod bien. Asi pues, tambien les dijo que eso lo quería en menos de media hora, pues de no ser asi, se irían de nuevo a con los Licurazao pero esta vez sin la persona que fuera impuntual. En el cuarto de Sabina, Annelise le dijo:
-Sabina... no tengo ropa negra, nunca la he usado, mis vestidos siempre son colores pastel y blancos... ¿tienes alguno que me puedas prestar para esta ocasion?-
Despues de un tiempo corto de reflexion y refrescando la memoria, Sabina le dijo:-Si, tengo uno que te quedará perfecto; me lo ha dado la abuela hace un tiempo, la verdad es que nunca lo he usado, y nadie lo ha visto; eso lo hace aun mas especial... aunque laentablemente con el desarrollo no creo que me llegue a quedar.-
Sabina abrió su closet, y de una caja que estaba arriba, pudo sacar otra caja gris, con polvo, y algunas telarañas.
-Está dentro de esta caja, sal antes de que te vean, corre, cambiate,  y nos veremos aqui mismo para ver detalles-
-Si Sabina muchas gracias-
Y Annelise salio de la habitacion. Una vez llegando a donde ella estaba, se puso el vestido, el sombrero con el velo, las calcetas y los zapatos.
Todo parecía estar listo y en orden para ir al funeral... pero habia algo que ella sentía que le faltaba. En la caja, en una esquina, se le podia divisar una muy pequeña bolsa de encaje, que al estar cubiera por el polvo, parecía una montaña pequeña de polvo. Annelise tomó la bolsa y la sacudio. Después, tomó de los cordeles que le hacían un nudo y pudo desenvolverse la bolsa, que contenia dos guantes negros hechos de encaje. Annelise se sorprendió al verlos, pues éstos eran identicos a los que ella habia visto en sueños. Tomó el par al mismo tiempo con una sola mano, y lo apretó muy fuertemente. Empezó a llorar y apretaba su mandibula de dolor. Entonces, lanzó hacia la cama los guantes como despreciandolos y salio corriendo.
Sabina, quien se hayaba en el pasillo corrió a verla y Annelise simplemente no quería hablar con nadie. Quería estar sola. Sabina intentó averiguar cuál era la razón por la cual Annelise había salido llorando; asi que entró al cuarto de ella y al ver los guantes negros, los tomó y sintió que estaban húmedos. Sabina no estaba segura de la razón por la que Annelise lloraba; ella imaginaba que Annelise habia advertido por la ventana la llegada de muchas personas para venir al funeral de su madre, también pensó que habia roto algo del vestido, pues Annelise  amaba los vestidos y los cuidaba demasiado.
Sabina salió y encontró a Annelise llorando en el jardín, sentada en una silla y recargada en una mesa. Sus brazos cubrían su cara totalmente y solo se percibía su espalda y sus respiros.
-Annelise...¿estás bien? ¿qué te ha ocurrido?-
-Es mi culpa Sabina... es mi culpa- Le respondió Annelise sin voltearle a ver
-¿A qué te refieres? ¿Qué es lo que dices que es tu culpa?-
-Yo lo sabía y no lo pude evitar, no pude evitarlo... no pude- Y se echo a llorar mas aun.
-No te entiendo Annelise... ¿de qué me estás hablando?- Le preguntó Sabina al tiempo que le abrazaba
-Cuando veamos a la abuela, podrás saber Sabina, mientras... sería mejor ir a recibir a la gente-
-Me alegra que seas conciente hermanita. Aunque llorar tambien es importante, y tener nuestra intimidad como hermanas lo es aun más... pero si es tu decisión ir a con los demás... adelante. Sabes que siempre tendrás mi apoyo-
-Gracias Sabina, por eso te quiero mucho, y por favor perdoname por no podertelo decir ahora, pero necesito hablar también con la abuela-
-No te preocupes Annelise. Anda, vayamos afuera ¿te parece? Traeré pañuelos para que seques tus lágrimas-
Entraron a la casa de nuevo juntas, y fueron al cuarto de Annelise. Sabina tomó los guantes y se los dio a su hermana, quien se los puso y le sonrió a Sabina. Así pues, bajaron juntas hacia la sala de invitados.
Su padre, estaba ahi, y al advertir su presencia se les acercó y les susurró:
-Niñas, es bueno que las vea, por favor portense bien mientras arreglo asuntos externos-
-De acuerdo padre, me encargaré de Annelise, pero... ¿y Zocurie?- Respondió Sabina.
-Está con Clara, supongo que le asemeja como a su madre-
-¿Has visto a la abuela?- Preguntó Annelise.
-Si, está en el jardín de frente, espero puedan verla. Ya saben cómo le gusta estar más con las flores que con la gente... a veces llego a admirarle...-
-De acuerdo iremos a con ella- Interrumpió Sabina.
Salieron entonces de la casa y encontraron a la abuela oliendo las flores; admirando algunas otras y viendo cómo pasaban las nubes en el cielo. Apresuradas, corrieron a con ella y lo primero que hicieron fue gritar "¡¡Abuelaaaaa!!"y le abrazaron.
El nombre de su abuela era Casilda, aunque adoraba que sus nietos le llamaran Abuela.
Annelise de inmediato le dijo:
-Tenía muchas ganas de verte abuela. Verás... es respecto a todo esto-
-Si hija, dime con confianza-
-Verás abuela... es algo que tiene que ver con un sueño-
-¿Un sueño? Cuentame hija, adelante-
-Recuerdo que el día en el que mamá murió, yo tuve el sueño mas extraño de toda mi vida. Me encontraba yo en la habitacion de mis padres. Mi padre estaba llorando, y llovía, aunque no estaba nublado. De repente, la puerta del armario de mi madre se abria, y de la nada aparecía un caballo blanco que se metía en el armario. Luego la puerta se cerraba. Pero... ¿sabes abuela? Lo que más recuerdo, es que llevaba precisamente estos guantes negros, y eso que nunca los habia visto en mi vida... ¿Eso significaba algo?-
-Eventualmente que sí hija. Lo que tú has soñado son simbolismos... Por cierto... ¿donde está tu hermano?-
-¿Quien abuela? ¿Zocurie?- Preguntó Sabina.
-Si... ¿está con la Señora Licurazao?-
-Así es abuela-
-¿Cómo es que se llama esa señora?-
-Se llama Clara.- Respondio Annelise.
Ah... ella es Clara... ya me habia hablado su madre sobre ella... Clara... recuerdo muy bien su nombre, y es que ella, es quien guarda un secreto de la familia que pocos conocemos.
-¿A que te refieres abuela?-
-Clara... es la verdadera madre de Zocurie queridas nietas... Clara es su madre... ustedes sabían perfectamente que el es adoptado... pero no sabían que era de ella, asi que... pueden empezar a comprender toda esta historia niñas... ustedes solas...-



Perdonen las molestias por haber prometido una fecha y poner en otra, pero ash! los examenes llegaron y mucha tarea por hacer. He optado por mejor ya no poner fecha y tratar de hacerlo cada viernes ;D

Espero les guste y mil disculpas por la tardanza. Gracias por leer ;D

viernes, 22 de octubre de 2010

La Niña [Tercera Parte]

Annelise por supuesto no se dio cuenta de ello. Lo único que le importaba era que su madre había sufrido un accidente... que había perdido la vida y no se encontraría mas con ella. En ese momento vinieron muchas cosas a su mente... ya no habría quien le cepillara el cabello al tiempo que le oye decir cómo le fue en la escuela... ya no habría una mediadora entre las peleas de hermanos, pues cuando Sabina y ella peleaban, y hacían a un lado a Zocurie, se insultaban y gritaban, mientras ella llegaba y les calmaba, sin llegar a violencia, a cada una la premiaba con algo. Ya no iba a estar esa persona con la que cocinar galletas era lo más divertido del mundo... ni la persona a la que contarle secretos encerrados en el cuarto realmente le escuchara... le hiciera comprender la situacion y le diera consejos... ya no estaría la persona a la que llame cuando tiene miedo de algo, ni la persona que le consintera cada que fuera su cumpleaños, la persona que nunca se le olvida nada y siempre está cuando se le necesita... no... ya nunca tendría más a esa hermosa persona... a su madre...
Plácido era el nombre del señor Licurazao, y Clemente el de su padre, quienes juntos llevaron el cuerpo de Cándida, la madre, hacia la casa de nuevo.
Los caballos que estaban ahi, se pusieron también tristes. Clara, quien tenía conocimientos básicos de enfermería, primeros auxilios y herbolaria, fue quien tomó el pulso en el cuello de Cándida, y fue ella quien en voz baja ledijo a Clemente y Plácido, para que los niños no se dieran cuenta de inmediato, aunque de nada le sirvió, pues los niños al notar las caras tristes de los adultos, agacharon la cabeza y se pusieron a llorar.
Fueron todos lentos hacia la casa, y Clemente, llevó a Cándida en brazos sobre el caballo blanco del que ella había caído. Los niños ni siquiera tenían ganas de caminar hacia la casa... solo lloraban y lloraban; aunque bueno, Caín y Lita, los hijos Licurazao no sentían el mismo dolor que los otros tres.
Llegaron entonces a la casa, Plácido les ofreció la cama del cuarto de huéspedes, para que ahi colocaran el cuerpo de Cándida en lo que llegaba el servicio de funeral.
Plácido fue en carruaje acompañado de Clemente, quienes fueron al pueblo para poder contactar con los servicios funerarios que ahi ofrecían.
Mientras tanto, Clara se quedó a cuidar de los niños, y les trató de consolar, aunque ellos no querían ser consolados por alguien más, lo único que les apetecía era estar solos, estar solos uno con otro entre hermanos.
Sabina era quien tuvo que ocultar su dolor para poderle demostrar a sus  hermanos que no tenían porqué llorar, pero Annelise lloraba y lloraba demasiado, mientras que Zocurie, pese a ser adoptado, al ser criado por ella, y sin saber su situación, le lloraba muy fuertemente, y decía repetidas veces "Mami no te vayas te quiero mucho... ¿vas a volver verdad?"
Subieron entonces al cuarto de huéspedes donde se encontraba el cuerpo de su madre, Sabina tomó su mano y se sentó en la cama, con la otra mano le acariciaba el cabello, pues era lo que más le gustaba, y el que Annelise había heredado; era ondulado y castaño claro.  Annelise, por su parte, lloraba hincada en el piso y con los brazos cubriendo sus ojos, y Zocurie hacía lo mismo, pero de la parte de abajo de la cama. Tomaba sus pies y vestido y los ponia cubriendo su cara.
Pasados unos quince minutos, entró Clara, con pañuelos de tela blanca para secar las lagrimas de los niños. Una vez adentro, el primero en ir a abrazarla, fue Zocurie, quien de inmediato fue hacia su vientre y se puso a llorar aun más, y le preguntaba a Clara que porqué le había pasado esto. Clara no sabía que debía responderle, asi que solo lo abrazó y le dijo:
-Dios, el creador del cosmos y de todo lo que percibimos; él es muy, pero muy sabio y hace las cosas por algo. En dado caso, esto podría ser algo que fuese su voluntad, es algo que el quiso para que ocurra otra cosa... una cosa conlleva a otra y probablemente ésta sea una señal- mientras dijo esto, parecia que sus ojos perdian brillo y se convertía en marioneta de alguien, pues las palabras resultaban sinceras, pero su mirada no.
Zocurie sintió a Clara de una forma muy extraña, sintió a Clara muy tieza, así que la volteo a ver y mientras la vio, y aun con la mirada en vacío, ella lo volteo a ver.
-Hijo, te amo y te extraño- le dijo Clara al tiempo que acariciaba su cabello.
-¿Mamá? ¿eres tú realmente?- Le preguntó Zocurie.
-Así es hijo... soy yo... Cándida... tu madre-
En ese momento Zocurie dejó de llorar, Annelise levantó la mirada y vio clara. Sabina aún sosteniendo la mano del cuerpo de su madre, volteó a ver desconcentrada a Clara, quien como un títere se acercó a ellos y los abrazó.
-Los amo hijos. Perdónenme por todo esto... nunca los dejaré solos... lo prometo. En cuanto a ti Annelise... ¿porque pese a que has llorado demasiado... no has perdido exceso de liquidos?-
Annelise de repente se dio cuenta de ello, Sabina la volteo a ver al tiempo que abría la boca y aspiraba aire. Zocurie dejó de abrazar a Clara. e hizo lo mismo que Sabina. Realmente era imposible que alguien ajeno a la familia supiera el gran secreto familiar... la enfermedad de Annelise.
Se miraron entonces unos a los otros, y pasados cinco segundos le voltearon a ver. Clara solo se limitó a sonreir. En ese momento tocaron la puerta Caín y Lita. Clara recuperó el brillo en sus ojos y sus movimientos parecían mas fluidos.
-Pasen hijos- Dijo Clara
-Madre venimos a avisate que Padre ha llegado ya- explicó Lita.
-Gracias. En un momento bajamos. Niños, bajen abajo por favor-
Annelise, de nuevo volvio a sonreir, como cuando supo que su enfermedad podia ser controlada por la Luna... pero esta vez, Sabina y Zocurie se mostraron muy perplejos.
Ninguno sabía que había pasado. Clara no era su madre, pero sabía algo que solo su madre sabía, y se comportaba de una manera muy extraña. Sabina de inmediato empezó a desconfiar, mientras Zocurie solamente quería estar con Clara...



Continuacion:          Octubre    29        del        2O1O


Perdon por poner que era para el 21 cuando en realidad lo puse el 22... pero es que vi mal el calendario... las historias seran publicadas cada viernes hasta llevar mas o menos de 20 a 35 capitulos o menos o mas no se. como ya habia dicho la historia sale de la nada y aunque lleve en la planeacion algo, siempre sale algo qe hace qe todo cambie. Espero les guste y pz byee! ;D zuuerte a todos disfruten su semana y observen la luna que esta noche ha estado hermosa ;D

viernes, 15 de octubre de 2010

La Niña [Segunda Parte]


Así entonces se despidió el Científico y se fue.
Esa noche, Annelise observó a la Luna. Estaba en posición de cuarto creciente, parecía una sandía, o al menos eso pensaba ella.
Annelise siguió viendo la Luna cada noche, cada una de ellas hasta que la vio totalmente llena. Así que un día cuando la vio llena, le dijo estando en su pijama de seda rosa pastel:
-Luna... Luna... quiero pedirte un favor. Quiero que controles los líquidos de mi cuerpo por favor, para que cuando llore, no salgan más que lágrimas de mi cuerpo.
Annelise esperaba que la Luna le diera una señal, pero nada pasó.
Esa noche, ella soñó con un caballo blanco, pero lo curioso era que estaba en la habitación de sus padres. Su padre estaba llorando. El caballo se metía hacia el closet donde su madre guardaba su ropa. La puerta se cerraba. Annelise entonces, usaba unos guantes de encaje negro. Y cuando se asomaba a la ventana, estaba lloviendo, pero las nubes no oscurecían la luz del sol.
Unas campanas se escucharon en la casa y Annelise despertó.
-¡Annelise! Buenos días hija.- Le dijo su madre.
-Buenos días madre- Respondió Annelise
-Hoy iremos a montar caballo. Tu padre ha quedado con el jefe de la familia Licurazao y necesito que te vistas.
-¿De vestido madre?- Preguntó Annelise
-No, a no ser que quieras ensuciarte. Recuerda que iremos al campo nena. Te espero en el comedor para que comas con todos. Vistete como más te guste.-
-De Acuerdo Madre-
La señora salió del cuarto y Annelise se vistió casualmente.
Pasado un rato bajó al comedor, donde estaban sentadas varias personas, la madre de Annelise, su hermana Sabina y su hermano adoptado Zocurie.
Sabina era la mayor, le seguía Annelise y Zocurie era el menor.
Esperaron sentados en la mesa mirándose unos a otros los platos y vestimentas, cuando de las escaleras bajó muy apurado su padre.
Sentóse rápido en la mesa, extendió sus manos para hacer la oración de agadecimiento de alimentos. Rezaron todos y al término de ésta su padre les pidió que comieran en diez minutos, pues era ya algo tarde para reunirse con los Licurazao, y ellos, no podían llegar tarde, pues hablarían de ellos como una familia sin ética ni compromiso.
Pasados doce minutos, todos muy apresurados corrieron hacia el carruaje y se subieron en él.
Asi, la señora les iba diciendo a los niños cómo es que debían de comportarse frente a los miembros de la otra familia, sin faltarles al respeto, permaneciendo callados y separados, y todo lo que la gente adinerada considera como modales.
-Annelise, ¿no has traido tu sombrero?- Preguntó la mamá.
-Si madre. Sabes que no salgo sin el- Contestó Annelise
-¿De que te preocupas madre? El día está templado- Le dijo Sabina tratando de hacerle saber que no era necesario.
-Sabina... Es cierto que el día está nublado, pero es mejor estar prevenidos-
Desde esa parte y hasta el final del recorrido, la familia permaneció callada, hasta que el silencio fue interrumpido por el padre, que fue quien advirtió que habían llegado y que esperaba se portasen todos bien.
Bajaron pues del carruaje y se aproximaron con lentitud y elegancia hacia la casa de la otra familia, que los esperaba con ansia.
-Siempre puntuales- Fueron las primeras dos palabras del Señor Licurazao.-Ella es mi esposa. Clara. Mis hijos Lita y Caín. Pasen por favor.
Una vez adentro, la señora Licurazao le dijo a Cándida, la madre de Annelise.
-Éstos deben ser tus hijos.-
-Si, la mayor se llama Sabina, luego sigue Annelise, y el más pequeño es Zocurie- Respondió la señora Cándida.
-¡Qué bonitos nombres! Mi esposo no me dejó ponerles nombre a mis hijos, por ello se llaman de formas muy raras-
-A mí me parecen bonitos sus nombres. Es mejor que tengan uno a que les tengas que decir hijo o hija sin nada más.-
-Es cierto-
Y así siguieron una extensa platica, hablando de temas interesantes, como la casa, los hijos, teorias cientificas del momento y muchas otras cosas, pero eso, sin tocar el tema de Annelise y su extraña enfermedad, pues era un secreto familiar.
Por otra parte, todos los hijos yacían jugando en el patio lleno de pasto a correr y atraparse unos a otros, parecía muy divertido y cansado.
Pasada media hora, salió el señor Licurazao a informar que se prepararan para salir a montar a caballo.
La familia Licurazao tenía muchos caballos, y la razón por la que el jefe de la familia invitara al padre de Annelise, era para que viera cuan hermosos eran, y que tan bien cuidaba a los caballos.
Todos abordaron un caballo y procedieron a dar un paseo en el campo.
La señora Cándida y la señora Licurazao viajaron juntas, asi como los jefes de la familia. Sabina y Lita viajaron en caballos adultos, mientras que los demás, en caballos mas infantiles.
Fue así, como pasadas unas dos horas, empezaron a subir un poco la velocidad, pues era para añadir un poco más de diversión. De repente, el caballo sobre el que viajaba Cándida, empezó a correr hacia otro lado, igual al frente, pero un tanto desviado hacia la izquierda, dirigiendose hacia un arbusto donde estaban decenas de cuervos escondidos. Éstos, al ver que alguien se acercaba, empezaron a volar hacia el caballo todos al mismo tiempo. Cándida se espantó demasiado, teniendo un infarto de susto... y entonces, los cuervos siguieron su camino.
Cándida cayó del caballo hacia atrás, sintiendose empujada por la fuerza de los cuervos al salir. Y cerró los ojos... aunque ya no pudo volver a abrirlos.
-¡Cándida Querida!- gritó su esposo.
-¡Oh no!- exclamó Clara.
Y todos se acercaron hacia ella, incluso los niños, quienes al darse cuenta de que había sucedido un accidente, empezaron a llorar... inclusive Annelise... pero esta vez, solo podían salir lágrimas de sus ojos... solo lágrimas y ningun otro líquido...


Continuacion: Octubre 21

Perdon por poner una fecha y subirla hasta hoy, pero no había tenido tiempo por las tareas, proyectos y todo eso. Escribiré la continuación de esta historia cada semana o cada que pueda ;D

espero les guste, no tengo planeados capitulos, solo el final, pero la historia, como todas las que escribo, salen inspiradas de la nada. La nada es quien me ayuda y me guia para hacerlas. Espero sean de su agrado y si no pz ni modo, trato de ser lo mas original que puedo xD

have  a nice day.

pd. tenia planeado el final para esta semana, pero se me hace algo muy corto, y quiero que "La Niña" sea algo más grande ;D... así que reitero, no se cuando sería el final ;D

miércoles, 6 de octubre de 2010

La Niña

Érase una vez una niña, ella no tenía nada de especial en comparación con las demás. Tenía ojos, una nariz y una boca como todos. También tenía cabello y cuerpo, manos, pies, dedos... Todo era como lo de las demás. Aunque ella tenía todo lo mismo que una niña normal, le pasaba algo extraño cada que lloraba. Cuando lloraba, su estómago le hacía muchísimo mal. Empezaban los retorcijones en la panza y comenzaba ella a segregar mucha pero mucha saliva. No sangraba, solo salivaba (si es que así se puede decir). De las orejas, le empezaban a salir pequeños chorros de cerilla. Comenzaba a sudar de una manera muy pero muy excesiva y rápida. Y bueno, de igual manera, le empezaba a dar una especie de diarrea, que le hacia sacar cantidad excesiva de liquidos. Ésa niña, estaba siempre en su mansión, acompañada de alguien que la pusiera feliz, su madre, su padre, su hermana, o su hermano adoptado menor. También le hacían compañía sus moyordomos, doctores y sirvientas, pero ella prefería estar con su familia.
Un día, llegó al pueblo un científico que les dijo a todos los habitantes que la Luna era el astro encargado de elevar las mareas en la Tierra debido a su magnetismo con ésta. También que la Luna era quien creaba las mareas y hacia infinidad de cosas con el agua.
Eran esos precisos días, cuando el Doctor de Annelise (ese era el nombre de la niña) le explicaba que su enfermedad era algo totalmente raro. Él jamás había visto un caso como ése. Que al momento de ella perder un poco de líquido de sus ojos precisamente, era cuando manifestaba sintomas de querer desechar los liquidos de su cuerpo. Éste deshecho de su cuerpo no ocurria con otras partes de su cuerpo, como cuando sudaba u orinaba. Solo cuando lloraba. La niña no podía entender su enfermedad; lo único que ella sabía, era que perdía liquidos, y que debía tomar el suero que se encontraba en la botella que siempre debía cargar.
Gracias a la capacidad comunicativa de una de las sirvientas, Annelise se enteró de lo que decía el Científico sobre la Luna y el agua, así que le pidió a sus padres que le dijeran que lo hiciera venir a su mansión, o que ella iría a con él, pero que tenía deseos de conocerlo.
Sus padres, prefirieron hacer traer a dicho señor a la mansión,  pues era un dia caluroso y tenían miedo de que el sol lastimase los ojos de Annelise y la hiciese llorar, provocándole pérdida de líquidos.
A la mañana siguiente, el científico llegó y le contó todo cuanto Annelise quiso, y claro, todo cuanto el científico sabía sobre la luna.
Se llevaron toda la tarde hablando sobre la Luna, sus cráteres, su magnetismo con la Tierra, sus fases, leyendas y creencias y muchas otras cosas más.
Llegó la puesta de Sol, y cuando se estaba empezando a despedir el científico; Annelise le hizo una última pregunta:
- ¿Cree usted que la Luna sea capaz de controlar los líquidos humanos como ocurre con los líquidos de la Tierra?
-Puede ser- Le dijo el médico. -Mucha gente de culturas antiguas, creia que la Luna tenía esa capacidad. Creía que en la época de Luna llena, la Luna estaba más cerca de ellos, y era cuando reunía la energía de la luz del Sol y la combinaba con la de ella para brindarla a los humanos y hacerlos mas poderosos. - y añadió - La luna llena en especial, es capaz de elevar la fuerza humana de la sangre y los demas liquidos para hacerlo sobrenatural. Y ésa fuerza, es la que perdieron los lobos un día, y ahora le piden a la Luna-
Annelise no supo que decir, solo se le pintó una gran sonrisa en la cara, llena de esperanza hacia su enfermedad...


Final de la historia:  Será Publicado el 13 de Octubre! del   2O1O ;D

viernes, 20 de agosto de 2010

un Beso?

Hoy me empece a preguntar algo curioso... y es que despues de haberme colocado los frenos y del intenso dolor que desde hace ya un mes no sentía, hoy vuelvo a sentir; recordé que ademas del dolor que sentia en la boca, podia sentir tambien placer, y podia dar placer... sabia cual era la sensacion de un beso de otra persona... sus labios y su lengua... a veces hasta los dientes xD... pero... algo que nunca podre saber, es qué sienten las personas cuando las beso? cómo se siente un beso dado por mi.
Me senti triste porque pense en que eso es algo que nunca podremos sentir... esa demostracion tan simple... es decir... podemos no mirar nuestra frente... pero si nos acercamos a un espejo lo lograremos... podemos no sentir cuando la sangre corre... pero si en un momento nos llenamos de adrenalina, es seguro sentirlo... o tal vez no pero esa sensacion por todo el cuerpo puede serlo... pero... nunca podremos saber a que sabe nuestra lengua... tambien podemos no lamernos el codo o la parte de atras de las rodillas... pero a quien le provocaria placer eso? besarse a uno mismo es algo qe jamas de los nuncas se lograra... y es que aunque es una de las demostraciones afectivas mas grandes que existe... no es una muestra que nosotros nos podamos dar... besarse a uno mismo... de los Dioses que conozco de la mitologia... solo uno se que podria besarse  a si mismo...
ella es Hécate... de la cual... contare su historia despues... es una de las mas grandes y antiguas hechiceras... mas bien... ella es la Diosa de la cual se habla... aquella que se representa con las lunas en menguante, llena y creciente... aquella que era doncella, madre y anciana... esa Diosa que pocos conocen... la que tiene tres formas... la que puede verlo todo... la protectora de los y las hechiceros (as)...
Tal vez el besarse a uno mismo es algo que este prohibido para los mortales... tal vez solo debemos conformarnos con dar nuestro elixir a las demas personas... y el dia que hayamos aprendido a amar con el corazon y el cerebro en armonia... y podamos comprender el valor que tiene un beso mas alla del placer... ese dia... podremos sentir la sensacion de besarnos a nosotros mismos... y ese dia... habremos de saber qué es lo que los demas sienten y podremos comprender el porqué de sus acciones sin quejarnos

jueves, 19 de agosto de 2010

Fósilees!


desde la aparicion del hombre sobre la Tierra, este ha ido evolucionando fisica, mental, espiritual y creativamente... sin embargo, y comprobado está ya, que aunqe evolucionemos mental y espiritualmente siempre hay fosiles qe qedan en el camino que recorrimos...son cosas que hemos cambiado pero que dejan una huella en el pasado, son señales de qe hubo algo ahi... de que estuvimos ahi... fosiles qe pueden ser encontrados por futuras generaciones... tal vez para entender o estudiar lo qe eramos.. o qien eramos... tal vez para usarlos de adorno y adoptarlos... o tal vez ninguna...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Casas bajo Lluvia


Asomábame yo a mi ventana. Veía la lluvia caer bajo las casas. Unas estaban mas iluminadas que otras. En unas llovía mas, en algunas menos. Unas tenían mas ventanas que otras… y otras poseían puertas mas grandes que unas.
Lo que estas compartían era que simplemente eran casas… con almas dentro, y aunque unas eran mas bonitas que otras, eran sencillamente casas. Otra caracteristica que compartían en ese momento, era que estaban pintadas todas de negro.
En ellas llovía, y lo digo porque bajo ellas habían charcos, no porque cayera agua sobre ellas.
Cuando decidí voltear al interior de la mía, que estaba rodeada de una extraña burbuja cuadrada; vi mi cuerpo, estético y sin oxigeno; sin su alma que era yo… su alma que lo había abandonado… y comprendí entonces a las casas negras...